Mi gata Lurra no quiere que le toque

Mi gata no quiere que le toque. Suena raro pero es bastante habitual. Y no me estoy refiriendo a gatos asilvestrados que no quieren saber nada de nosotr@s, sino a gatos que aunque les guste estar cerca de nosotr@s se ponen tensos cuando les tocamos.

gatos que no quieren que les toquen

Os cuento, Lurra llego a mi casa en agosto del 2016. Ella había aparecido un mes antes en el motor de un coche y la recogieron en una asociación con la que colaboro desde hace tiempo. Era un bebito de unos 2 meses que se quedaba petrificado cuando alguien le cogía en brazos. No le gustaba nada, pero como tampoco decía ni mu, pues todo el mundo la cogía. Pensando en que así le ayudarían a acostumbrarse al contacto humano. Y ella simplemente se ponía tensa y aguantaba.

Y así andaba, entre escondida y en brazos de las voluntarias de la asociación. Hasta que un día se puso malita y dejó de comer. Entonces fuimos al veterinario a ver qué le pasaba.

Allí fuimos las dos, yo con un recuerdo muy malo. Porque la última vez que lleve un gato de la asociación al veterinario porque no comía…la experiencia fue muy dura. Así que allí estábamos, las dos bastante asustadas, esperando a que la veterinaria nos dijese que le pasaba. Y mientras esperábamos yo pensaba en la de veces que al verla en el refugio me había venido a la cabeza que esa gatita necesitaba una casa de acogida. Un lugar donde estar tranquila y relacionarse de otra forma con las personas. No recuerdo la cantidad de veces que lo había dicho.

Al final lo que tenía no era grave, había que darle antibiótico unos cuantos días y volver al vete en una semana. Al oír el diagnóstico y verle en el transportín me quedó claro que ella no iba a volver a la jaula del refugio. Y es que parece que la casa de acogida en la que llevaba tiempo pensando era la mía…que casualidad…verdad?

Llegamos a casa

Así que llegamos a casa y adivinas?? Lo primero que hizo Lurra, bueno igual fue lo segundo, fue ponerse a comer como una loca la lata que le había puesto.

gatos que rompen todo

En mi casa las presentaciones entre los gatos de acogida y los que viven conmigo siempre son muy tranquilas. Mis gatis están acostumbrados a otros gatos, y siempre y cuando ellos estén de acuerdo no hay ningún problema en que alguien venga a casa. Además como tienen acceso al exterior eso les permite gestionar muy bien su estrés cuando lo necesitan. De forma que normalmente es el gato nuevo el que marca el ritmo de las presentaciones. Y así fue con Lurra.

Ella fue la que decidió salir de la habitación y explorar la casa. Y fue entonces cuando me dí cuenta de que mordía todo lo que pillabaY cuando digo todo era todo, ya fuese un jersey, una manta, o una zapatilla. Un juguete, una caja. Mordía todo y como te puedes imaginar también rompía muchas cosas. Pero eso no me preocupaba. La pregunta era ¿por qué mordía todo?

He vivido con muchos gatos, y he sido casa de acogida de muchos otros. Pero nunca había vivido con una gatita como ellaEs un cielo, es la dulzura en el cuerpo de una gata. Nunca le he visto un mal gesto, ni un amago de ello. Es una gata que cuando algo no le gustaba, como los achuchones y besos, en lugar de expresarlo se tensaba y quedaba petrificada. Como en shock.

Entonces lo vi, por algún sitio tenía que salir toda esa tensión que ella había ido acumulando. Y como a las personas no nos mordía, pues mordía todo lo que pillaba por el camino.

Respetando su espacio

Estuvo mucho tiempo masticando todo lo que pillaba, descargando toda la tensión que tenía dentro. Un bebé, eso es lo que era, una gatita de unos 4 meses a la que no habíamos sabido entender. Y es que como era tan buena y se dejaba achuchar…ainssss como somos.

relax gatuno

Seguro que habéis oído más de una vez que si una gatito no se deja tocar lo mejor que podemos hacer es tocarle mucho para que se acostumbre. ¿Te imaginas? que le dices a la persona que te cuida que no te gusta que te toquen. Y en lugar de darte espacio y el tiempo que necesites para confiar en ella te está todo el día sobando. Ufff, así visto no suena bien verdad?

Bueno, poco a poco Lurra se fue tranquilizando. Cuando vio que nadie le tocaba ni agobiaba empezó a sentirse más tranquila. Seguía masticando cosas, pero con tiempo, espacio y respeto empezó a confiar y estar más tranquila. Tardamos meses pero ella llegó a ser la gata que veis en la foto, a dormir panza arriba y muy a gusto.

Y ya os iré contando más historietas suyas, que lleva conmigo poco tiempo pero me ha enseñado muchas cosas interesantes.

Artículo bajo licencia de Creative Commons 

 

 

 

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